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miércoles, 4 de febrero de 2015

Descomponiendo una escena: "Dance With Me" - Anna Karenina

Una de las prácticas más interesantes a la hora de analizar un audiovisual, sea cine o video, es descomponer una escena relevante dentro de la producción. Es por eso que he decidido que será una práctica recurrente en este blog y para empezar he escogido una escena que por sus apartados estético y técnico, merece ser tenida en cuenta para esta selección.

Iniciaremos con una escena de "Anna Karenina" de Joe Wright, conocido por otras producciones como "Orgullo y Prejuicio", "Atonement" y "Hanna". Esta película parte de la ya renombrada historia escrita por Tolstói en 1877 y que cuenta con varias adaptaciones al cine, entre las que escogí nuestra escena de hoy:

Dance With Me - Anna Karenina



Seleccioné esta escena pues parte de una de las premisas básicas del cine, la imagen por sí sola debe contar más historias que un texto recitado. En esta pieza nos encontramos con tan solo un par de líneas de diálogo, la idea del director fue contar la historia a través del movimiento y para ello se valió de la danza con una coreografía del belga Sidi Larbi Cherkaoui. Es importante resaltar que la carga teatral de la película afecta toda su narrativa y esta escena no es la excepción. Wright hace uso de varios recursos de iluminación y actuación para acentuarlo y se hace evidente desde el inicio cuando vemos a Anna y a Vronsky entrar al baile llenando de vida al salón que está ocupado por figuras congeladas quienes a su paso retornan a la vida y por lo tanto, al movimiento.

Así además, el salón se desocupa y se llena conforme necesitamos una vista más íntima de ambos personajes. Cuando llegamos al primer pico de la escena en el momento más íntimo, en medio de un elaborado movimiento circular de cámara, el salón queda completamente despejado y los personajes, olvidándose de la existencia de los demás, continúan en su baile; el movimiento circular al que hago referencia, es catalogado como uno de los recursos más dramáticos que se puede utilizar a la hora de grabar. El baile es, además, enmarcado por una luz de punto que elimina al resto de asistentes para enfatizar este instante de cercanía.

Este es un momento crucial para la película, a partir de aquí se hace explícito para los demás personajes la tensión amorosa que hay entre Anna y Vronsky, la escena se transforma y toma un tono enjuiciante, el movimiento se vuelve más rápido tanto en imagen como en música buscando reflejar la angustia y desesperación de Kitty, la esposa de Vronsky que descubre este desafortunado hecho. A este punto ya nos hemos alejado de la pareja y comenzamos a ver cómo el resto de personajes comienzan a tomar parte en la escena, unos juzgan, otros cotillean y Kitty desesperada intenta no perder de vista lo que hacen, todo esto es perfectamente interpretado por la música que se vuelve más frenética y discordante conforme avanza hacia el final de la escena, los planos además son mucho más cortos en duración y se incorpora un nuevo movimiento de cámara a la escena, un paneo rápido que reforzará la idea de caos y además servirá como transición entre las miradas de los asistentes.

La música es particularmente importante para esta película, el director quería hacer de este filme, un vals bailado entre los dos triángulos amorosos, (Karenin - Anna - Vronsky  y Anna, Vronsky y Kitty) y para ello escogió a Dario Marianelli que hizo un gran trabajo en su mezcla de folklore ruso, mazurcas y valses, la pieza que se escucha en esta escena, titulada "Dance With Me", es una de las más icónicas y vale la pena escucharla también sin mirar la imagen.

Por último y no menos importante, apreciamos una metáfora visual a partir del vestuario: Kitty y Vronsky como pareja tienen sus trajes blancos y por el contrario está Anna, que como elemento nuevo irrumpe en la relación con un color opuesto.

Veredicto: La escena es exitosa en el uso del lenguaje audiovisual, conjuga varias ramas del arte para un resultado satisfactorio. Representa una de las escenas mejor elaboradas y contundentes de la película, que uno desearía que enganchara emocionalmente tanto como este fragmento.


lunes, 26 de enero de 2015

Análisis: "El Gran Hotel Budapest", los detalles y el cuidado.

Para los que disfrutamos el cine seguramente será una experiencia común el intentar descifrar algunas metáforas o significados ocultos en la forma de las películas que vemos, muchas veces estos hallazgos se confirman por los directores, que referencian sus gustos, previas películas o simplemente su sello personal.

En las obras con estéticas muy particulares, como en el caso de "El Gran Hotel Budapest", uno tiende a perderse en un sin número de detalles que hacen que valga la pena volverla a ver cuantas veces sea necesario. Aquí pretendo hacer una lista de particularidades que encontré y que quiero compartir con los que la hayan visto o planeen verla, especialmente ahora que estamos en temporada pre-Oscar y que la película cuenta con 9 nominaciones a la preciada estatuilla.

Empecemos por nombrar que la estética general de la película está influenciada por el aire de la Europa centro-oriental que tanto le gusta a Wes Anderson, el director. La historia se desarolla en la imaginaria República de Żubrówka (nombre proveniente de una popular bebida alcohólica polaca),se mueve entre una suerte de mezcla cultural, que se evidencia no sólo en el vestuario y escenarios, sino en el sonido que combina balalaikas rusas, címbalos húngaros, cítaras, órganos, campanas e incluso yodelers, una buena muestra pero indefinida, del repertorio de instrumentos y voces europeas compuesta por el reconocido Alexandre Desplat. Una musicalización perfecta y con una personalidad indiscutible para el estilo pintoresco del director, que le ha valido varias merecidas nominaciones a los premios más importantes de la industria.



El acento ruso no se queda aquí, Anderson dotó a la película de una estructura, no complicada pero sí compleja, a manera de matrioska (una historia dentro de otra historia). Esto se evidencia al encontrarnos con un primer personaje que nos cuenta cómo cuando era joven encontró a otro personaje que le contó otra historia. Lo anterior se traduce visualmente en el uso de diferentes relaciones de aspecto en los encuadres de la película. En este sentido, el tiempo narrativo más reciente se presenta utilizando una relación de 1.85:1, mientras que las escenas de la década del 60 y del 30 se muestran en un formato 2.35:1 (Una relación de aspecto widescreen que se popularizó para ese entonces) y el "Academy Ratio" respectivamente, este último un formato standard para las películas de aquella época.

aspect ratio grand budapest hotel
El aspect ratio en los diferentes tiempos de la película


Pero esos no son los únicos recursos estilísticos a resaltar en la película, visualmente nos topamos con un filme que se tiñe de colores dependiendo del escenario: cuando los personajes están en el hotel de los años 30, vemos un marcado tono rosa que se toma la paleta de color de la escenografía y la utilería, en cambio, en los años 60 el hotel se torna de colores tierra con énfasis en los rojizos; esto para hacer una diferenciación del paso del tiempo y además de la presencia o ausencia de M. Gustave.

el color rosa predomina en el gran hotel budapest
En la fachada del Gran Hotel Budapest el rosa es evidente, un toque elegante y llamativo para reflejar la psiquis del personaje principal: M. Gustave.
























los colores de la Sociedad de las llaves cruzadas en el gran hotel budapest
La sociedad de las llaves cruzadas tiene a cada personaje representado con un color.
La simetría en los planos y los pocos movimientos de cámara hacen que cualquier uso de estos enfatice la acción, es el caso de los acercamientos (dolly in) para hacer anuncios importantes y paneos sencillos, pero rápidos, que anticipan algunas acciones. Una fotografía muy cuidada y que además contiene algunos detalles interesantes que valdría la pena entrar a analizar con más detenimiento.

Planos y fotografía del gran hotel budapest
En repetidas ocasiones vemos a los personajes enmarcados por ventanas o agujeros como recurso estilístico.
Por estas y por muchas otras valiosas utilizaciones del lenguaje audiovisual, recomiendo ver esta película, una película para ver con detenimiento especialmente si usted disfruta de un diseño de producción bien cuidado. Esperando que no sea el último análisis audiovisual que hago, los dejo con el trailer y la recomendación, y si ya la vieron les pregunto: ¿Qué les pareció?